1ª Declaración

Aquí estamos quienes a lo largo de los siglos hemos hecho girar los motores de la historia. Los hombres, mujeres y pueblos de ciencia y pala, los creadores de máquinas y sistemas de riego. Somos nosotros, los de selva adentro y pico en mano, los adentrados en el corazón de la tierra, que endurecimos como roca nuestros pies sembrando papas, trigo, maíz y todo aquello que nutre los huesos de los hombres, mujeres y niños.
Y somos nosotros ahora, quienes decidimos renacer una vez más del vientre mismo que nos vio nacer, sumando a todos los hombres, mujeres y pueblos de trajín intenso, de esfuerzo mancomunado por no caer y seguir viviendo.
Llegó la hora entonces, de que obreros y jornaleros, campesinos y mineros, artesanos, estudiantes, intelectuales y científicos nos demos a la construcción de la común unidad frente al enemigo, el capital. Ese capital que no entiende de fronteras, pueblos, cultura, naturaleza, colectivismo, costumbres, dignidad, justicia.
Se propone romper la cadena de intermediarios y roba sueldos, siendo todos un mismo eje que rueda y se ramifica por todos los rincones de América y el mundo.
Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América. Por que esa multitud indefinida de mujeres, hombres y pueblos han decidido ponerle fin a la existencia del capital como medio regidor de nuestras vidas y vocaciones.
En esta primera declaración ponemos por medio de la tinta que enmarca nuestros nombres, el alma declarante de la disposición de ser hombres y mujeres libres de todo proceso que lleve impreso la marca del capital y la explotación de unos sobre otros.
Ahora los campesinos producirán para ellos y para el resto de sus hermanos quienes dentro de talleres y fábricas harán nacer lo que por años ha sido materia inalcanzable para una multitud de mujeres, hombres y pueblos. Aquí se corta de cuajo la cadena de intermediarios abusivos, fijadores de precios y salarios. Ahora toda esa multitud anónima, se inscribe dentro de un proceso de común unidad, para acompañar el proceso de liberación que América Latina y que el mundo empieza a transitar.
Ahora de haber comercio, será él mismo un eslabón condicionado y manejado por quienes desde aquí en adelante gozan de total libertad para vivir y desarrollarse.
En esta primera declaración, los hombres, mujeres y pueblos libres de América y el mundo, imponemos la consigna de anteponer por sobre cualquier relación, la supremacía de lo humano y justo, por sobre cualquier consigna de orden capitalista.
Ahora nosotros fijaremos el orden de las cosas y el pan llegará a la mesa, en lo que tarde de salir del horno y exponerse sobre el mantel. Y en la góndola y mercado en lo que se busque, aflorará el precio real y justo requerido por su elaboración. Ni más ni menos, ni oferta ni demanda, común unidad, común libertad de hombres, mujeres y pueblos.

 

2ª Declaración

A los sectores excluidos
Tal vez no podamos en lo inmediato colmar las grandes necesidades que día a día sufren ustedes, los excluidos, los apartados y los olvidados de un sistema que desde su nacimiento no pretendió incluirlos.
En esta primera instancia les acercamos la herramienta de la identidad y de la inclusión. Queremos conocerlos, deseamos escucharlos y ser con ustedes común unidad.
Tenemos una gran fe depositada en la humanidad, creyendo firmemente que al demostrar su existencia, el ruido de la panza de sus hijos por no tener muchas veces que comer, el trajín intenso que todos los días realizan para mantenerse con vida y poder al menos subsistir, cavará hondo en muchos hombres y mujeres honrados que estarán dispuestos a, en común unidad, colaborar en la creación de un nuevo sistema, donde las necesidades básicas para el desarrollo humano estén cubiertas.
Son ya parte de la C.U.H.P. todos aquellos que en algún lugar determinado estén siendo víctimas de las injusticias del actual sistema. Y sepan que en la mente de los que formamos la C.U.H.P. están presentes todos los días, guiando todo lo que hacemos, decimos y pensamos.
Nuestra riqueza y fortaleza, nuestra felicidad y principal meta es verlos felices, sembrando en sus campos, ejercitando sus oficios y tareas, formándose como profesionales y siendo parte de algo por lo que valga la pena vivir.
Como C.U.H.P. les pedimos que no decaigan, que resistan y alimenten el ejercicio diario de la resistencia y la lucha para poder, un buen día, revertir la situación actual.
Hasta que ese día llegue sepan que desde ahora y desde siempre, hombres y mujeres de diferentes lugares y sitos están dando pelea por ustedes, que son, desde ya, el órgano principal por el que la C.U.H.P. ha sido creada

A los sectores medios

Sabemos que hay muchos hombres y mujeres que desde el esfuerzo personal o producto de sus antecesores son hoy poseedores de pequeños y medianos emprendimientos que les permiten sostener una mediana comodidad para el desarrollo de su porvenir y el de sus hijos.
Conocemos que esta clase trabajadora goza del beneficio de la capacidad de ahorro para poder, con los mismos, generar nuevos canales de inversión para sus emprendimientos, disponer de un tiempo para vacacionar o consumir alguno de los artículos que el sistema produce para mejorar la calidad de vida.
A estos sectores la C.U.H.P invita a que descubran el enorme placer que produce el estrechar la mano amiga a quienes no gozan de esa posibilidad.
Es objetivo de la C.U.H.P. que la humanidad pueda ser más rica en gestos y actitudes morales. Y para esto se debe tomar como prioridad que lo que haga a la relación de los seres humanos no sea la mera adquisición de artículos materiales que solo propician el individualismo, el aislamiento y el desinterés hacia los otros.
Lo que se pretende es combatir por todos los medios posibles la aseveración de que un mundo mejor no es posible.

A partir del compromiso diario de cada uno, por pequeño que sea, se puede lograr un cambio de las actuales situaciones de pobreza, marginación y destrucción que el actual sistema impone.
Pero a la vez debemos trabajar arduamente para descontaminarnos de todo lo que en la actualidad nos aleja de nuestra propia esencia. El ser humano pasa hoy más tiempo con máquinas y artículos artificiales que con individuos de su misma especie. Ha perdido en las ciudades el contacto con la madre tierra y la naturaleza. Y esta vuelta a las raíces es lo que propiciará que el motor de las relaciones humanas esté dado por el vínculo en sí.
Lo vertiginoso de la vida en las ciudades ha hecho que el ser humano pierda sensibilidad, como también una serie de hábitos y costumbres. La palabra ha sido suplantada, los tiempos para compartir y relacionarse tienen, cada vez más como intermediarios, a algún artículo artificial, creado para anular de a poco al hombre como ser social.
Debemos recuperar el tiempo, volverlo parte de nuestras vidas. El tiempo para compartir, platicar y generar ideas. Hace falta que se vuelvan a crear ideas para y por los seres humanos y no para el individuo. Somos seres sociales, nuestro nacimiento fue la unión de dos seres que decidieron compartir y dar vida a algo.
Por eso la C.U.H.P invita a que estos sectores se sumen a la tarea de la recuperación del tiempo, el compromiso social, la desmaterialización para el consumo de actividades y acciones humanas.
Consumamos e invirtamos en la posibilidad de crear un mundo mejor, donde sea el regocijo máximo ver la sonrisa de un niño, estrechar la mano de un ser querido y dar solución a algunos de los males que hoy aquejan a nuestro planeta.
Porque valga más ver a un niño comer y crecer fuerte, que la virtualidad de una pantalla de enormes pulgadas o la creación de aparatos minúsculos que dicen conectarnos.
Empecemos por ahí, por tratar de ser, con una determinada acción, parte de una común unidad, para desde ahí podamos avanzar hacia un nuevo modelo social más humano y justo

A las clases altas y grandes poseedores de riqueza
Sepan ustedes que todo hombre, por más riqueza material que posea, necesita de un grupo determinado de mujeres y hombres para sostener el conjunto de sus valores y propiedades. Ya sea para que estos labren sus tierras, obren en sus fábricas, consuman sus mercancías y servicios o simplemente sean funcionales al desarrollo y manejo de sus negocios.
La C.U.H.P ha decido trabajar arduamente para que esta humanidad consuma, trabaje y se desarrolle dentro de un sistema con nuevos valores y principios, comenzando así un proceso para reencontrarse como especie volviendo a valorar a nuestra madre tierra y al tiempo. Para ello se debe dar a la creación de vínculos afectivos y morales basados en la recuperación de una nueva forma de vida, donde el hombre en conjunto marque el ritmo de las cosas y los hechos, y no el capital y la explotación de unos sobre otros.
Pedimos entonces que se respete nuestra decisión de gestar un mundo donde quepan muchos mundos. Y donde ningún grupo imponga leyes que vayan en contra de la destrucción del hombre como especie y la madre tierra como fuente vital para su existencia.
La C.U.H.P informa entonces que agotará todos los medios posibles de lucha para frenar cualquier acción de uno o más individuos que perjudiquen, excluyan o atenten contra el desarrollo y la calidad de vida de mujeres, hombres y de nuestra madre tierra.
Pedimos no olvidar que la tierra y todos sus océanos y ríos, faunas y floras, no tienen poseedores o dueños, su propiedad es de todos aquellos que la respetan, trabajan y viven de ella y para ella.
Por tanto la C.U.H.P. pide que se reconozca a todos los hijos e hijas de este suelo, dándoles inclusión inmediata, permitiéndoles desarrollarse en iguales condiciones que el resto de los seres humanos.
Este es y será el objetivo principal de la C.U.H.P. Para esto ha sido creada y por esto se mantendrá con vida el tiempo que haga falta.

C.U.H.P.
común unidad de hombres y pueblos